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Foto por Yolavi Fotografía. 

Música

Las Odio, Expectativas razonables

Por Inés Menéndez

Hacer de lo cotidiano un relato y de lo personal una obra con la que identificarse. Esto es lo que se puede encontrar en Autoficción, el segundo álbum de Las Odio, dos años después de haber presentado su primer disco, Futuras Esposas, con el que consiguieron el éxito y recorrieron algunos de los escenarios más importantes del panorama nacional. La banda formada por Paula (voz y teclados), Ágata (guitarra y coros), Alicia (batería y coros) y Sonsoles (bajo y coros) vuelve con las reivindicaciones sonando bien alto y temas como la precariedad, las expectativas laborales y el feminismo envueltos de humor e ironía y con un sonido más definido.  

En Madrid las podremos escuchar en directo en La Casa Encendida el 10 de marzo y el 25 de mayo en el Festival Tomavistas.

Empezando por el principio, ¿por qué Autoficción? ¿Por qué decidisteis llamar así al álbum? Por un lado, nos parece que es un género que ahora está, como etiqueta, muy de moda, y por eso nos hacía gracia utilizarlo. Y además darle una vuelta, porque al final es un género que se ha utilizado siempre para hablar de uno mismo… Hay parte que es real, parte que acabas exagerando o que acabas omitiendo. Y sin embargo también nos parecía eso, que ahora es un término muy empleado y en concreto para la literatura hecha por mujeres, y nos parecía curioso porque también es un poco lo que nosotras hacemos, utilizamos experiencias cotidianas de nuestro día a día para generar un relato. Entonces, Autoficción.

Y, ¿a qué suena este Autoficción? ¿Qué se va a encontrar la gente al escuchar vuestro disco? Nos cuesta mucho encontrar una etiqueta para nuestra propia música, al final nos es casi más cómodo que la gente lo escuche y describa y diga a qué le suena. Pero bueno, por bajarlo a tierra un poco, suena un poco a pospunk, un poco a garage, con sonidos oscuros pero también tropicales y cadencias punk en algunos casos…Es un poco un mix.

Nos han llegado a poner la etiqueta “Creepy surf”. Eso fue en el primer disco, pero tampoco está tan lejos de este.

Hablando del primer disco, ¿en qué creéis que se nota más la evolución del primero a este? El sonido está más definido, quizá en el primero las canciones fueron más rápidas y más inmediatas. En este caso hemos tratado de cuidar un poco más los temas y pensar en el desarrollo de los mismos.

Foto por Yolavi Fotografía 

En el primero, la producción fue más enfocada hacia que las canciones tuvieran una estructura más lógica, porque algunas eran un poco caóticas. En este ya tenemos un poco más claro cómo hacer estructuras y cómo centrarnos más en un sonido más uniforme.

Las letras de las canciones, el contenido, sigue manteniendo mucho peso. Sí, pero sí que creemos que ha habido también un poco de evolución. En el primer disco eran todas más hacia fuera o a señalar cosas de fuera, y este disco ha salido un poco más de mirar para dentro. Aunque luego es un para dentro con el que se puede identificar mucha gente, no es todo super personal, sino personal con expectativas de que pueda llegar a la gente.

En Autoficción tratáis temas como las expectativas de futuro frustradas, la precariedad, la discriminación del lenguaje… ¿Es el retrato de una generación? En realidad, es un retrato de lo que somos nosotras. Porque sí que le ponemos un ojo a que el disco y las canciones puedan representar a más gente, pero siempre hablando de lo que vivimos nosotras. Aunque se titula Autoficción también es un poco coña, porque en realidad no nos hemos inventado mucho. Existencialismo milenial (risas).

Vuestras letras no son solo temas comprometidos, la ironía está también muy presente en todas ellas. ¿Es un rasgo característico de Las Odio? Sí, es que nosotras somos personas con bastante sentido del humor en general. Y al final la persona que eres es lo que queda retratado en lo que haces. En ese sentido sí que somos inmediatas e intentamos no darle demasiadas vueltas a la lírica, hacer las letras como nos sale ser.

También es una estrategia guay para hablar de temas que en realidad son serios, porque todos los temas que se plantean son temas que nos preocupan, y hacerlo de esa manera, con un poco de ironía y un poco de humor… Es dar el caramelito para luego dar la hostia.

En Autoficción se tratan muchos temas muy diversos, desde la precariedad de la que hablábamos a la resaca, ¿cuál diríais que es el hilo conductor del disco? ¿Vuestros intereses y los temas que os preocupan? También lo que nos ha pasado estos dos últimos años desde que sacamos el primer disco. Se nota un poco la crisis de, ¿qué vamos a hacer ahora, que de repente hemos tenido muchos más resultados de los que esperábamos con el primero? Es reflexionar un poco sobre todo eso, sobre todas las cosas que nos han estado pasando en estos dos años.

¿Destacaríais algún mensaje o alguna canción en específico con la que os gustaría que se quedara la gente al escuchar el disco? Bueno, hablamos mucho del trabajo. Hay varias canciones que hablan del trabajo, de la precariedad, de las expectativas de tu vida laboral… Yo creo que es el tema más destacado.

También un Lo quiero todo. Hay un mensaje más optimista, de ¿por qué no? De por pedir que no quede.

Sí que es cierto que hay algo de ese momento de mirar hacia tu propia vida y ver un poco qué es lo que quieres hacer, sabiendo más bien qué es lo que no quieres hacer.

Otro de los temas que aparece en el disco es el cumplir con las expectativas de los demás. ¿Habéis notado más presión por tratarse de vuestro segundo disco, más expectativas por cumplir? Son más las expectativas que nos creamos nosotras mismas. Desde fuera tampoco hemos notado tanto. De hecho, el disco inicialmente se iba a llamar “Expectativas razonables”, que hacía alusión al disco y a la vida en general. Pero luego acabamos cambiando el nombre por Autoficción.

Foto por Yolavi Fotografía

Habéis crecido mucho desde los inicios. El “infrounderground” que autodenominasteis quizá se os quede pequeño hoy en día pero, ¿sigue en el espíritu de Las Odio?

Sí, continuamos trabajando de una manera horizontal, dentro de toda la red de colaboradores que tenemos y de toda la gente implicada en este disco, desde Desvelo hasta los productores, Raúl Pérez de los estudios La Mina, etcétera. Aun así continúa siendo muy importante dentro de nuestro trabajo el “do it yourself” y el consenso dentro de lo que hacemos, el compartir opiniones e intentar llegar a un acuerdo entre todas.

Y al final nuestro objetivo haciendo música no es comercial, no es vender discos. Por supuesto nos encanta que a la gente le guste el disco, nos encantará que vengan a nuestros conciertos, etcétera. Pero nuestro objetivo es otro como grupo, es pasárnoslo bien, hacer activismo a través de la música, encontrarnos entre nosotras, tener un espacio creativo que compartir… Ahí es donde se mantiene también ese espíritu no comercial. También es porque la situación es así, porque en realidad por más que quisiéramos tampoco sé si en este mundo precario podríamos hacerlo de otra manera.

En el tema ¡Las Odio! habláis también de las críticas. ¿Os han llegado muchas críticas como de las que se habla en la canción? ¿Cómo os las tomáis? A través de redes sociales, por ejemplo, no recibimos tanto. Las que llegan por redes son, sobre todo, a través de Youtube, que es la que más se presta a ello y es, digamos, la más anónima. ¡Las Odio! se refiere quizá más a la vida, a la gente que nos rodea y gente que nos hemos encontrado que ha hecho más críticas, más que a gente de Internet. Resentimientos…

Y nos las tomamos haciendo canciones. Además somos cuatro, se hace colchón, al final la crítica repartida entre las cuatro es más fácil de asimilar. Bueno, de asimilar… hay ocasiones en que tampoco es asimilable, porque son críticas que no son constructivas, entonces son más fáciles de ignorar. De hecho, creo que no hemos tenido críticas constructivas, son o bien no constructivas o comentarios positivos, críticas de las que puedas aprender no hay muchas.

Muchas críticas están más que nada destinadas a callarnos, a hacer notar que no somos bienvenidas, o de gente que cree que tiene la autoridad para repartir carnés y dar la entrada o no.

¿Cómo ha sido la grabación del disco: durante solo una semana y en La Mina? Intenso, pero muy bonito. Hicimos un trabajo previo, eso sí, con los productores, trabajando las canciones, ideas para sonidos, compartir referentes… Ellos vinieron aquí a Madrid también en alguna ocasión, escucharon las canciones en el local, y luego cuando llegamos allí estaba todo ya bastante armado. Los arreglos y la definición total de las canciones sí que se hicieron allí durante esa semana.

Todo estaba muy cerrado y muy atado, pero teníamos la esperanza de haber grabado una canción más, de componerla allí y grabarla. Por las noches cuando termináramos, según nuestras “expectativas razonables”. Y eso evidentemente no pasó, porque era ya bastante… Acabamos de grabar el último día a las dos de la mañana.

Además, las diez canciones son el resultado de mucho tiempo de trabajo. Así como en el primer disco las canciones nos salieron un poco de manera más inmediata, aquí arrancar nos costó… dos años. Tardamos un año en escribir una canción, porque coincidió también con el año de gira del primer disco y estábamos en el torbellino de conciertos, de ensayar para el próximo concierto, de que el presente saliera bien antes de pensar en empezar a componer para el siguiente.

Además, en el disco hay una canción producida por vosotras mismas, Regalo de Reyes. ¿Por qué os decidisteis por producir esta y cómo fue el proceso?

Pues es una larga historia… En realidad, la canción fue un encargo que nos hicieron para una publi, era para una promo de una serie. Todo iba fenomenal, grabamos el tema, estaba todo bastante cerrado y el cliente al final dijo que le parecía demasiado agresiva la letra de la canción. Teniendo en cuenta que nos habían encargado un tema de corte feminista. Hubo un intento de negociación, que si cambiar la letra, que si quitar la voz… Pero no. Lo que hicimos al final fue quedarnos el tema, es bonito también dejar constancia del trabajo aunque al final no haya salido como se esperaba. Y además es una canción chula, nosotras estábamos contentas con el resultado. Y desde luego nos parece que agresiva no es, lo que pasa es que si es feminista algo tiene que decir, algún contenido tiene que tener. Menos de eso, la verdad, es complicado.

¿Quiénes diríais que son las mayores influencias que habéis tenido para este disco? Delta 5, nuestros productoresFiera… hay muchos. Escuchamos mucha música y muy variada. Por ejemplo, para la canción El derecho a la pereza estudiamos a J Balvin.

Además, fuera del disco se han quedado muchas influencias y referentes, porque cada una de nosotras le da a un palo distinto, y al final el resultado es la mezcla un poco de cada una de las cuatro.

Foto por Yolavi Fotografía

Por último, ¿cuál es el siguiente paso? ¿Qué viene ahora para Las Odio? Empezamos ahora la gira, y no lo hemos hablado, pero bueno, molaría seguir componiendo. Hacer un videoclip también estaría bien algún día, es nuestra tarea pendiente. El proceso suponemos que será más o menos similar al de estos dos últimos años, pero intentando componer un poco antes. Ya tenemos las canciones más rodadas de lo que las llevábamos en el primer disco, y quizá eso nos permita o componer o relajarnos un rato.

 

Música: Las Odio, Expectativas razonables