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Detroit. Un grito contra la violencia racial 
 
Justo ahora que en Estados Unidos ha rebrotado el conflicto racial y la brutalidad policial contra las personas de raza negra, se estrena Detroit, la nueva y ambiciosa película de Kathryn Bigelow (En tierra hostil, La noche más oscura), la única mujer con un Oscar a la Mejor Dirección.
 
La cinta se centra en los disturbios que, en 1967, hicieron arder los barrios negros de la ciudad que da nombre a la cinta, de los más violentos entre los muchos que han sacudido Estados Unidos, y a los que siguió una incursión policial en el Motel Algiers que acabó con 43 muertos.
 
Como suele ocurrir en los trabajos de Bigelow, en Detroit se combina la inmersión visceral con una profunda labor documentación; no en vano, por tercera vez ha contado al guion con el ex periodista de investigación Mark Boal. Así, de la cinta se puede hacer una lectura historiográfica, pues empieza con muy buen pie con unas imágenes de animación basadas en la serie The Great Migration del pintor Jacob Lawrence, que reflejan y explican los movimientos de migración interna que vivió la población negra en Estados Unidos en la primera mitad del siglo XX.
 
Después, va incorporando a la narración imágenes de archivo, que dotan de mayor realismo la ficción, y presentando un fresco de personajes en un relato fragmentado. Personajes que irán ganando protagonismo en el motel y están basados en figuras reales, con cuyo testimonio se ha contado para construir el filme, buscando mostrar tanto el contexto histórico como las historias individuales, yendo de lo general a lo concreto, de lo social a lo personal.
 
 
Todo ello, con un ritmo y secuencias angustiosas, dignas de un thriller o hasta de una película de terror, géneros a los que Bigelow, con mucha inteligencia, ya recurrió en La noche más oscura para retratar la cacería de Osama bin Laden. La factura de este primer tramo de la película es buenísima, pero ésta pierde algo de fuelle en su segunda parte, al volverse más narrativa cuando se adentra en lo que ocurrió tras el suceso de Detroit y focaliza la atención en Larry (Algee Smith), uno de los detenidos en el Motel y cantante del grupo The Dramatics, y su sorprendente reacción tras el juicio.
 
Cinco años ha tardado Kathryn Bigelow en estrenar este nuevo desafío, dejando por el camino algunos rodajes sin terminar y algún documental. Es otro de sus valientes gritos contra la desigualdad y el alma violenta de Estados Unidos, con los que muestra una visión muy personal tanto respecto a Hollywood como respecto a Washington.
 
Detroit · Estreno 15  de septiembre

Un grito contra la violencia racial