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Camaleónico, atrevido, con ganas de crear… Rubén Ochandiano ha rodado dentro y fuera de España, en Hollywood y en proyectos independientes.

Dos vidas y una íntima correspondencia mantenida por email entre 2013 y 2016, ahora se hace pública en forma de libro, Regina & Celeste.

El 4 de octubre estrena Es mi palabra contra la mía, donde nos desdobla y se pregunta por qué no hay manera de que nos contentemos con lo que somos.

Para Iseo & Dodosound, la suma de Leire Villanueva y Alberto García.

Llega al Teatro Fernán Gómez una obra planteada como el reverso de un lienzo histórico. En Monsieur Goya, una indagaciónse plantea el exilio del pintor de los pueblos, Francisco de Goya, a partir de miradas subalternas.

El clown emérito del Circo del Sol indaga en los orígenes de la compañía con Kooza, que llega a Madrid el 25 de octubre.

Abandonó una brillante trayectoria profesional como creativo e ilustrador publicitario para abrazar la vida rural y familiar. En 2012 fundó el sello Autsaider Cómics.

Los sonidos frescos seducen cuando aportan novedad, brío y ritmo. Algo que ocurre al escuchar al combo francés Caravan Palace.

El espacio de trabajo y aprendizaje Atelier Solar está organizando las I Residencias Africanas de Creación e Investigación.

Alberto Morillas es el mejor perfumista del mundo. Su gran don es su capacidad para fusionar innovadoras tecnologías naturales con la perfumería molecular de última generación.

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Juan Antonio Bayona en el rodaje de Lo Imposible

Juan Antonio Bayona
(Casi) Nada es imposible

Con dos películas que han arrasado, Juan Antonio Bayona es el rostro más simbólico del éxito comercial del cine español. Su debut, El orfanato (2007) recaudó 80 millones de euros en todo el mundo y se convirtió en nuestro país en un fenómeno de masas con 25 millones engrosados. Pasaron cinco años y Bayona multiplicó su éxito con Lo imposible.

Su archifamosa odisea sobre el tsunami que ya lleva recaudado más del doble en el planeta es la película española más taquillera de la historia. Si a Spielberg se lo conocía como el rey Midas de Hollywood, para este barcelonés inquieto que siempre se ha declarado heredero del cine emocional y con vocación popular del autor de E.T. la etiqueta no resulta exagerada. Bayona es un maestro a la hora de conseguir que el público ría, sufra, llore, tenga compasión o miedo, en suma, “sienta”. El suyo es un cine con vocación masiva que además de dominar el terreno de la emoción también maneja los mecanismos del espectáculo puro y duro. En una posición privilegiada, reconoce sentir cierta presión pero ningún miedo: “La gente quiere trabajar contigo y lo más difícil es decir que no. No he parado hasta encontrar un proyecto que tenga una historia con la que realmente me sienta implicado. Al final te tienes que guiar por el instinto. Lo que quiero evitar es un paso en falso y para eso hay que ir con mucho cuidado”.

El cineasta habla con El Duende desde Los Ángeles, hasta donde se ha trasladado para trabajar en el desarrollo del que previsiblemente será su nuevo proyecto, una película de ciencia ficción aún sin título producida por Warner Bros y con guión, nada menos, que de Eric Roth, guionista de filmes como Forrest Gump o Munich. Hace pocos días, también se anunciaba que en septiembre dirigirá los primeros episodios de Penny Dreadful, una serie de televisión creada por Sam Mendes y escrita por John Logan (Gladiator) en la que veremos un Londres gótico habitado por criaturas de terror como Drácula, Frankenstein o Jack el Destripador. ¿Será que España se le ha quedado pequeña? “He recibido muchísimas ofertas de Hollywood, algunas muy llamativas, y me parece lógico que vaya a trabajar en esta industria por todas las posibilidades que te ofrece. Pero eso no significa que vaya a dejar el cine español, que es mi lugar natural, también estoy trabajando con algunos proyectos en casa. Yo no busco nacionalidades en las películas sino una historia que me implique, me da igual de dónde sean los actores o donde suceda”.

Bayona es la quintaesencia de ese nuevo artista contemporáneo para quien el mundo es una patria y un claro exponente de una nueva generación de españoles que han crecido en una país democrático y abierto al mundo muy marcados por la cultura estadounidense: “Creo que pertenezco a la primera hornada que no ha tenido límites, hemos crecido con una cultura local pero también influidos por películas, libros o discos que llegan de todo el mundo. Aun a pesar de la crisis, hemos madurado pensando que, al contrario que nuestros padres, nuestros sueños podían cumplirse por grandes que fueran”. Eso sí, es un autor atípico para los estándares europeos en que el director suele ser también guionista: “Para mí la parte de escritura del guión es la más importante. Con Sergio Sánchez trabajé un año escribiendo Lo imposible. Yo participo de una manera muy activa en los guiones pero si hay gente que escribe mejor que yo no tiene sentido que los haga yo”. Sus sueños, desde luego, se han cumplido, un logro increíble para cualquiera pero aún más acusado para este hijo de una familia obrera que nunca se cansa de dar las gracias a sus padres por el esfuerzo y tesón con que prosperaron permitiéndole dedicarse a su pasión desde pequeño, el cine. Muy implicado en la lucha por la bajada del IVA o la defensa del sector en un momento en el que caen los rodajes y la asistencia en salas, Bayona también sufre las consecuencias de la crisis: “Soy muy afortunado pero la situación general del cine español te acaba salpicando. Si las cosas fueran distintas hay proyectos que sería más fácil levantar. En septiembre me llevó a Londres a algunos técnicos que ya han trabajado conmigo porque no tiene sentido contratar a extranjeros cuando aquí tienes la mejor calidad”. Está en un momento dulce y apuesta por el optimismo: “El panorama parece muy negro pero yo le diría a cualquiera que sueñe con hacer películas que confíe en su talento. Aquí o en donde sea, el talento siempre encontrará la forma de salir adelante y triunfar”.  

Texto: Juan Sardá

Foto: J.A. Bayona en el rodaje de Lo imposible, disponible en DVD 

Juan Antonio Bayona: (casi) nada es imposible